Anillos de compromiso
Cómo saber su talla de anillo sin que se entere
Quieres darle la sorpresa de su vida y solo te falta un dato: la talla. Y no puedes preguntársela sin destripar la sorpresa. Tranquilo, esto lo resolvemos a diario. Aquí tienes cinco formas de averiguarla sin levantar sospechas, los errores que más se repiten y qué pasa si aun así te equivocas (spoiler: casi siempre tiene arreglo).
Antes de nada: ¿qué dedo y qué mano?
Parece obvio, pero es el fallo número uno. Y si sois una pareja con raíces en dos países, ojo: en España la alianza se lleva tradicionalmente en la mano derecha; en Colombia y en buena parte de América Latina, en la izquierda. Antes de medir nada, ten claro en qué mano va a lucirlo, porque los dedos de una mano y otra no tienen la misma medida: la de la mano dominante suele ser algo mayor.
1. El método más fiable: un anillo que ya use
Si tiene un anillo que se pone en ese mismo dedo, ya está todo hecho. Cógelo prestado un rato (mientras se ducha, mientras duerme, cuando se lo quita para cocinar) y haz una de estas tres cosas:
- Mídelo por dentro: con una regla, el diámetro interior en milímetros, de borde a borde. Ese número nos vale directamente.
- Calca el círculo interior sobre un papel con un lápiz fino y nos mandas la foto con una regla al lado.
- Húndelo en jabón o plastilina hasta la mitad: queda la marca del diámetro y devuelves el anillo intacto.
Con una foto de cualquiera de las tres te decimos la talla por WhatsApp en un momento.
2. Pide ayuda a quien la conoce
Su hermana, su madre, su mejor amiga. Es el comodín más usado y el que menos falla, porque muchas veces ya lo saben o pueden preguntárselo sin que suene raro. Un «oye, ¿tú qué talla de anillo usas? es que me quiero comprar uno» entre amigas no despierta ninguna sospecha.
3. El hilo o la tira de papel
Este necesita que ella colabore, así que sirve si la sorpresa es «el anillo», no «la pedida». Rodea el dedo con un hilo o una tira de papel fina, marca donde se cierra y mide esa longitud: es la circunferencia en milímetros. En Europa, ese número es la talla.
4. Comparar con tu propia mano
Menos exacto, pero mejor que nada: si ella se prueba un anillo tuyo alguna vez, fíjate hasta dónde le llega. «Le baila en el pulgar» o «le entra justo en el índice» nos da una referencia con la que trabajar.
5. Preguntar sin preguntar
Pasear por delante de un escaparate y soltar un «¿a ti qué talla te sirve?» funciona más de lo que parece, sobre todo si lo dices meses antes. Nadie ata cabos en enero por una pregunta de agosto.
Los errores que más vemos
- Medir un anillo de otro dedo. Entre el meñique y el anular puede haber tres o cuatro tallas de diferencia.
- Medir con frío o con calor. Los dedos se hinchan con el calor y encogen con el frío. Mide a temperatura normal y, mejor, al final del día.
- No tener en cuenta el ancho del aro. Un anillo de banda ancha aprieta más que uno finito de la misma talla; suele necesitar media talla más.
- Olvidar el nudillo. Si tiene el nudillo marcado, el anillo tiene que pasar por ahí. Se elige por el nudillo, no por la base del dedo.
¿Y si te equivocas?
No pasa nada, y es más común de lo que crees. La mayoría de los anillos se pueden ajustar un par de tallas arriba o abajo. Los que dan más guerra son los que llevan piedras a lo largo de todo el aro, porque no hay zona lisa donde cortar.
Por eso, si vas a pedir la mano y no las tienes todas contigo, dínoslo antes: lo tenemos en cuenta al diseñar la pieza y elegimos una montura que admita ajuste sin problema. Y si al final baila, lo arreglamos.
¿Todavía dudas con la talla?
Mándanos una foto del anillo o de la medida por WhatsApp y te la confirmamos. También tienes un medidor en la web, en el botón «¿Mi talla?».
