SINAÍ Esmeraldas · Esmeraldas colombianas

Anillos de compromiso

Cómo saber su talla de anillo sin que se entere

SINAÍ Esmeraldas · Lectura de 6 min

Quieres darle la sorpresa de su vida y solo te falta un dato: la talla. Y no puedes preguntársela sin destripar la sorpresa. Tranquilo, esto lo resolvemos a diario. Aquí tienes cinco formas de averiguarla sin levantar sospechas, los errores que más se repiten y qué pasa si aun así te equivocas (spoiler: casi siempre tiene arreglo).

Antes de nada: ¿qué dedo y qué mano?

Parece obvio, pero es el fallo número uno. Y si sois una pareja con raíces en dos países, ojo: en España la alianza se lleva tradicionalmente en la mano derecha; en Colombia y en buena parte de América Latina, en la izquierda. Antes de medir nada, ten claro en qué mano va a lucirlo, porque los dedos de una mano y otra no tienen la misma medida: la de la mano dominante suele ser algo mayor.

1. El método más fiable: un anillo que ya use

Si tiene un anillo que se pone en ese mismo dedo, ya está todo hecho. Cógelo prestado un rato (mientras se ducha, mientras duerme, cuando se lo quita para cocinar) y haz una de estas tres cosas:

Con una foto de cualquiera de las tres te decimos la talla por WhatsApp en un momento.

2. Pide ayuda a quien la conoce

Su hermana, su madre, su mejor amiga. Es el comodín más usado y el que menos falla, porque muchas veces ya lo saben o pueden preguntárselo sin que suene raro. Un «oye, ¿tú qué talla de anillo usas? es que me quiero comprar uno» entre amigas no despierta ninguna sospecha.

Anillo de esmeralda colombiana con halo, visto en la mano a la luz natural
Un anillo bien ajustado gira un poco pero no se sale al bajar la mano.

3. El hilo o la tira de papel

Este necesita que ella colabore, así que sirve si la sorpresa es «el anillo», no «la pedida». Rodea el dedo con un hilo o una tira de papel fina, marca donde se cierra y mide esa longitud: es la circunferencia en milímetros. En Europa, ese número es la talla.

4. Comparar con tu propia mano

Menos exacto, pero mejor que nada: si ella se prueba un anillo tuyo alguna vez, fíjate hasta dónde le llega. «Le baila en el pulgar» o «le entra justo en el índice» nos da una referencia con la que trabajar.

5. Preguntar sin preguntar

Pasear por delante de un escaparate y soltar un «¿a ti qué talla te sirve?» funciona más de lo que parece, sobre todo si lo dices meses antes. Nadie ata cabos en enero por una pregunta de agosto.

Los errores que más vemos

Truco: el ajuste correcto es el que entra con una ligera resistencia al pasar el nudillo y, una vez puesto, gira sobre el dedo pero no se sale si sacudes la mano hacia abajo.

¿Y si te equivocas?

No pasa nada, y es más común de lo que crees. La mayoría de los anillos se pueden ajustar un par de tallas arriba o abajo. Los que dan más guerra son los que llevan piedras a lo largo de todo el aro, porque no hay zona lisa donde cortar.

Por eso, si vas a pedir la mano y no las tienes todas contigo, dínoslo antes: lo tenemos en cuenta al diseñar la pieza y elegimos una montura que admita ajuste sin problema. Y si al final baila, lo arreglamos.

¿Todavía dudas con la talla?

Mándanos una foto del anillo o de la medida por WhatsApp y te la confirmamos. También tienes un medidor en la web, en el botón «¿Mi talla?».