Cuidado de joyas
Cómo cuidar un anillo de esmeralda: limpieza paso a paso
Mantener tu anillo de esmeralda reluciente es muy fácil si sabes cómo. La clave está en limpiarlo con suavidad y evitar los métodos agresivos que pueden dañar la piedra. Aquí tienes la rutina segura, paso a paso.
Limpieza en casa, paso a paso
- Prepara agua tibia (nunca caliente) con unas gotas de jabón neutro.
- Sumerge el anillo unos segundos, sin dejarlo a remojo mucho tiempo.
- Frota con suavidad con un cepillo de cerdas muy blandas (un cepillo de dientes infantil sirve), sobre todo por detrás de la piedra, donde se acumula la crema.
- Aclara con un poco de agua tibia limpia.
- Seca con un paño suave que no suelte pelusa y deja que termine de secarse al aire.
Con hacerlo una vez al mes (o cuando lo veas apagado) es más que suficiente.
Métodos que debes EVITAR
- Limpiadores ultrasónicos: las vibraciones pueden agravar las microfisuras de la esmeralda.
- Limpiadores de vapor y calor: pueden dañar la piedra y eliminar el aceite que la protege.
- Productos químicos: lejía, amoníaco, alcohol, acetona o limpiadores de joyería agresivos.
- Cepillos duros o frotar con fuerza.
Cómo guardarlo
Guarda el anillo por separado, en su estuche o en una bolsita acolchada, para que no roce con otras joyas (un diamante puede rayar una esmeralda). Mantenlo en un lugar seco y sin calor. Si el aro es de plata 925, añade una tira antihumedad para que no se oscurezca; te lo contamos en cómo cuidar la plata 925.
Revisión profesional
Una vez al año está bien que un joyero revise el engaste y, si hace falta, re-lubrique la esmeralda para devolverle todo su brillo. Es un mantenimiento sencillo que alarga la vida de tu joya.
Suavidad y constancia: así tu esmeralda lucirá perfecta durante generaciones.
Tu anillo de esmeralda te espera
Esmeralda natural certificada en plata 925 y oro 18K, con consejos de cuidado incluidos. Descúbrelos.